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💘 Nietzsche: Cartas a los Wagner. Del amor al odio

A finales de 1868, Nietzsche ya tenía 24 años y Wagner, 55. Por invitación que le hizo Friedrich a la hermana de Richard, se conocieron. Ambos eran grandes admiradores de Schopenhauer e inmediatamente quedaron maravillados el uno del otro. Coincidían de la suprema importancia del arte, la vida ante cualquier cosa, tenía que ser una obra de arte.

Friedrich Nietzsche y Richard Wagner discutían horas apasionadamente, luchaban contra la pobreza del pobre: excesivamente racional. Había que devolverle al mundo el arte. E incluso, Nietzsche ayudaría a Wagner en su proyecto en los festivales musicales de Bayreuth.

RELACIÓN EPISTOLAR

Su admiración por Wagner fue muy bien descrita en la carta que le envía en 1873:

A Richar Wagner, 18 de abril de 1873:

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Respetado maestro: continuamente me asalta el recuerdo de los días de Bayreuth, y las numerosas enseñanzas y experiencias vividas en tan corto espacio de tiempo me abruman cada vez más. Comprendo perfectamente que no se mostrará muy satisfecho con mi estancia, pero esto ya no tiene remedio.

Reconozco que yo me doy cuenta de las cosas demasiado tarde; ahora recordando el pasado, surgen sensaciones y pensamientos nuevos que deseo grabar a fuego en mi memoria. Sé muy bien, queridisimo maestro, que una visita como la mía no debe de resultarle muy agradable que digamos, e incluso sería insoportable en algunos momentos.

Con frecuencia me decía a mí mismo que era libre e independiente, al menos en apariencia, pero en vano. En fin, le ruego me considere uno de sus discípulos que espera con la pluma en la mano y el cuaderno ante sí…

He de reconocerlo: cada día que pasa aumenta mi melancolía al darme perfecta cuenta de cuánto me agradaría ayudarle de alguna manera, poder serle útil en algo, pero soy completamente incapaz de ello, y si ni siquiera puedo aportar mi granito de arena para que usted se distraiga y alegre.”

Nietzsche iba a la casa de los Wagner cuando quería. Si Richard no estaba, Nietzsche se quedaba con su esposa Cósima, a la que admiró igualmente como una musa.

Cósima Wagner y Friedrich

La vida de Cósima fue muy particular. Estuvo cerca de tres grandes maestros de la historia, hija de un matrimonio adúltero de Franz Liszt, esposa de Richard Wagner y amigo íntimo de Friedrich Nietzsche. En su diario, describiría a Friedrich como “…sin duda el más significativo de nuestros amigos”.

Nietzsche encontraría en Cósima una amiga, siete años más que él, con la que podía compartir sus ideas y proyectos de futuros libros. Podían hablar de cualquier tema y pasar horas juntos, y aunque Nietzsche le dedicaría algún que otro teto, ella nunca le mostró ningún interés pasional. Cabe destacar que Nietzsche siempre fue infortunado en el amor.

Sin embargo, en algunas de sus cartas Friedrich no se limitaba en mostrar su amor a Cósima y su amigo Richard. Sin embargo, ya para el 3 de enero del año 1889 hasta el 7 de ese mes, Nietzsche mandó varias cartas ya mostrando sus problemas psicológicos como se ve en las cartas siguientes fechadas el mismo día: 3 de enero de 1889.

Cartas a su amiga Cósima

A Cósima Wagner:

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A la princesa Ariadna, mi amada. Es un prejuicio que yo sea un ser humano. Pero ya he vivido entre los hombre y conozco todo lo que los hombre pueden experimentar, desde lo más mínimo hasta lo más alto. Yo he sido entre los indios Buda, en Grecia Dionisos, Alejandro y Cesar son mis encarnaciones, igual que el poeta de Shakespeare, Lord Bacon. Por último fui además Voltaire y Napoleón, quizás también Richard Wagner… Pero esta vez vengo como el triunfante Dionisos, que hará de la Tierra un día festivo… No es que tenga mucho tiempo… Los cielos se alegran de que yo este aquí… También he estado colgado en la cruz…”.

Sin sospecha, una carta en gran medida misteriosa que muestra no solo su idealización del retorno (o reencarnación) sino cómo se ve así mismo: como las encarnaciones de esa firmeza dionisíaca del mundo.

A Cósima Wagner:

“Se me cuenta que un cierto bufón divino de estos días ha terminado los Ditirambos a Dionisos.”

Es importante aclarar que Ditirambos a Dionisos fue un texto escrito por Nietzsche en 1888 el que contiene nueve poemas, ditirambos, dedicados a Dionisos, tres de los cuales corresponden al Así habló Zaratustra y los otros seis serían: De la po­breza de los más ricos; Entre las aves de presa; El sol se pone; Última volun­tad; El faro luminoso; y, Gloria y eterni­dad.

A Cósima Wagner:

Este breve a la humanidad debes publicarlo tú, desde Bayreuyth, con el rótulo La Buena Nueva.”

Esta Buena Nueva no es otra que la del Nietzsche-Zaratustra: “Yo os anuncio al Superhombre. El hombre es algo que debe ser superado” proclamado en el tercer capítulo de Así habló Zaratustra.

Nietzsche contra Wagner

El amor y la admiración entre Friedrich y los Richard se resquebrajó cuando un día Nietzsche alabó al compositor Johannes Brahms, algo que no le cayó muy bien a Wagner. La furia del filósofo no esperó en algo menos digno de quien consideró un maestro y amigo, escribió en el 1889: Nietzsche Contra Wagner. Donde descargaría sus opiniones encontradas sobre la traición y contradicción de Wagner, mientras que hace una expresión filosófica de la supremacía del arte enfrentada a la decadencia de su época.

En ese enero de 1889, antes de que internaran por 11 años a Nietzsche en el sanatorio mental de Basilea, el filósofo pidió prestado el piano de la pensión en la que se hospedaba y jugó a ser Wagner, como en aquellos tiempos de Triesbchen y en los festivales de Bayreuth.

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