Jacques Derrida Inroduccion a la deconstruccion

🔴 INTRODUCCIÓN A LA DECONSTRUCCIÓN. 2 | Jacques Derrida

Esta es la segunda parte del post: Introducción a la deconstrucción. Si has llegado a este post sin haber leído primero aquel texto, te recomiendo que vayas allá y luego regreses.

En este post vamos a continuación, a explicar brevemente acerca de las poscategorías (llamadas así por mi) que Jacques Derrida utilizaba en su reflexión deconstructivista.

¿PARA LA DECONSTRUCCIÓN QUE ES TEXTO?

En el primer post explicamos que para Derrida lo que contiene la totalidad del mundo es lenguaje, porque la gramática atraviesa todo. Por ello, va a mostrarnos en la Gramatología: No hay nada fuera del texto. Así que, en última instancia, el mundo es texto.

Cuando Derrida va a analizar un texto va a mostrarnos que no hay una sola voz en ese texto, hay una multiplicidad de voces ocultas, por tanto, dentro de un texto hay otros textos y, entre uno y otro, hay una ruptura que evidencia injertos de textos.

LA PALABRA COMO CENTRO DEL LENGUAJE: EL LOGO-FONO-CENTRISMO

Derrida ha mostrado que la palabra no es la forma dominante del lenguaje, mucho menos, que la escritura es como secundaria a la palabra. Él va a decir que, el logo-fono-centrismo, de decir, la secuencia palabra-voz-escucha, hablar-oír, no es ni ha sido la forma dominante del lenguaje, o lo que es lo mismo, la forma dominante de comunicarnos en la historia.

Además, hemos creído que la fórmula: voz-escuchar, pareciera que está relacionado a la consciencia o a la razón. Como si fuese la siguiente secuencia: mi razón-la digo-el otro escucha. O, peor aun, mi consciencia-voz interior-escribo.

Pues, Derrida en la Gramatología va mostrarnos que toda esa fórmula es precisamente al revés. La escritura no es la secundaria a la escritura, la escritura no es la última en la secuencia. La escritura es primero porque lo primero que hay es la gramática: las reglas del lenguaje.

EL PROBLEMA DEL SIGNIFICANTE-SIGNIFICADO

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Para poder explicar el siguiente punto, necesitamos primero introducir el binario significante-significado. Hay una diferencia entre la palabra y la cosa, entre la palabra libro y el libro. En este ejemplo, el significante es la palabra libro y el significado es el libro propiamente.

Incluso, si en este momento pensamos en un libro cualquiera, ese sería el significado, al pronunciar o escribir la palabra libro, sería el significante. En todo caso, las palabras que se refieren a las cosas son significantes.

Derrida va a mostrar que este binomio de significante-significado no es suficiente porque el significado es muchísimo más amplio que su palabra.

Por ejemplo, si queremos decir: la casa grande, nadie imaginará la misma casa, algunos imaginarán un palacio, otros una mansión, otros simplemente una casa más grade que las de ellos. Por lo tanto, el significante no alcanza al significado.

Derrida lo va a decir al revés: el significado desborda al significante. Este problema Derrida lo nombró con un término que no existe, viene del francés y que puede significar diferir, es decir, posponer, o diferencia. Este término va a ser: différance.

LA DIFFÉRANCE

A la palabra différence introduce la letra “a”: différance. ¿Y qué importancia puede tener esto? Que cuando se lee se ve que hay una “a” pero en la pronunciación en francés suena igual que si no estuviera. Es decir, si alguien lo escucha sin leer, no advierte que la “a” ha sido introducida.

Esta différance va a mostrarnos el desbordamiento del significado. Es como si buscáramos en el diccionario la palabra libro, esta palabra me va a referir a otros términos como: papel, manuscrito… y si busco esos términos me llevarán a otros hasta darle vuelta al diccionario. ¿Que quiere decir esto? Que el significado completo siempre va a estar diferido, pospuesto, nunca se alcanzada como totalidad.

El lenguaje es una red de significantes y significados emplazados en un contexto determinado.

EL SUPLEMENTO

En ese cruce producto de la différance se provoca un movimiento, un dislocamiento, una grieta que fisura la escritura del texto dejando huellas. Esas huellas provocan un suplemento que se añade a significado, es decir, un excedente que complementa el significado.

Derrida nos recuerda que esos suplementos de significados van a ser parte marginales del textos, que están al margen del texto; y que están encadenados a la presencia e identidad del texto.

LAS RUINAS

Parte de lo que la deconstrucción quiere poner en evidencia es que la ontología clásica, es decir, el estudio del ser de las cosas, trabaja en forma constructiva creyendo que tiene cimientos firmes, muy firmes, cuando realmente la ontología es frágil precisamente por el problema que provoca la différance, es decir, por ese desbordamiento del significado.

Las ruinas del texto viene dadas por elementos que no se reducen a la presencia, a esa pretensión de voz unitotal del texto. Es decir, es un material segregado: separado y apartado. Estos restos, esta restancia, es lo que hace divisible el texto a partir de la différance. Es por esto que Derrida muestra que hay varios textos en uno solo.

LAS CENIZAS

Entre las ruinas que están en las grietas hay cenizas. Estas cenizas van a ser algo que a pesar de ser residual, marginal, algo segregado, queda: la memoria. Esto evidencia la resistencia a la destrucción y el olvido luego de las ruinas. La resistencia de la ontología que se encuentra en la estructura de la escritura.

Y si hay memoria, hay posibilidad de recordar y posibilidad de olvido. Este cruce, Derrida lo va a llamar: duelo.

LO ESPECTRAL

La deconstrucción va poner de relieve que entre las ruinas del texto, entre sus cenizas, hay una espectralidad, hay espectro(s). Esto va a ser la idealización de la idealidad, es decir, la idea de la idea.

Es la presencia del resto o de lo que queda.

El mismo Derrida nos advierte que la filosofía no analiza las espectralidades de los discursos: esos espectros que aparecen y reaparecen en el texto. La espectralidad, esa cualidad de las palabras que tienen significados diferentes en contextos diferentes, que provoca dualidades y provoca polifonías en el texto.

DE LA GRAMATOLOGÍA

Recordemos que la palabra deconstrucción no es destrucción sino más bien, desestructurar, desmontar. Por ello, lo último en la cadena de la interpretación deconstructiva lo que queda es lo espectral, porque luego de desmontar un texto que se nos aparece como uno solo, entre sus fisuras, podemos ver claramente una presencia que está ahí, presente, pero que no tiene ni alma ni tiene cuerpo, es lo espectral.

Si no has leído nunca a Derrida, este post puede que sea absolutamente inentendible. Por ello, te voy a colocar un enlace para que descargues el texto canónico, central, de Derrida: De la Gramatología publicado en 1967. Así, podrás seguir o (re)comenzar el estudio de la deconstrucción.

El Genio Maligno de Descartes

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