Conoce el capítulo 6 de La sociedad del cansancio de Byung Chul Han

LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO: EL CASO BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE

Todos los esfuerzos por la vida conducen a la muerte. ¡Quédate conmigo y te lo explico! 

Amigos y amigas cómo están, cómo les va, espero que bien, yo muy bien, pero se puede estar mejor.

Hoy veremos el capítulo 6 del libro, La sociedad del cansancio, del filósofo surcoreano, Byung Chul Han.

¡Acompáñame hasta el final del artículo y te colocaré el playlist para que puedas disfrutarlo!

Varias veces he comentado en los videos que un filósofo siempre está hablando con alguien, ya sea para reafirmarlo o para pelearse con él.

En este caso, Byung Chul Han en su libro La sociedad del cansancio dialoga con el cuento de Herman Melville publicado en 1853 llamado, Bartleby, el escribiente, un cuento ambientado en el Nueva York describiendo lo que para Byung Chul Han es la sociedad de rendimiento. También dialoga con el filósofo italiano contemporáneo, Giorgio Agamben, y con el escritor, Franz Kafka.

LA SOCIEDAD QUE DESCRIBE HERMAN MELVILLE ES DISCIPLINARIA

Bartleby, el escribiente, describe un mundo de trabajo inhumano, un mundo lúgubre y hostil, un mundo de rascacielos, melancolía y aflicción, abundan muros y paredes propios de una sociedad de rendimiento, y también muestra el mundo laboral de Bartleby, el bufete de abogados donde él escribe y escribe.

El muro, ese que se construye de ladrillo a ladrillo como Another brick in the wall,  es una de las palabras más repetidas en el relato. Porque el muro está asociado siempre a la muerte, representa a la muerte, representa el límite, representa el fin del camino, por eso representa la muerte misma. 

Y no podía faltarnos dentro de la ambientación arquitectónica, como en toda sociedad disciplinaria, la aparición de la prisión, claro, con sus muros y paredes monumentales.

Si te interesa el estudio de la lamentable mejor prisión del mundo diseñada por un filósofo, te dejo el video del Panóptico explicado por Michel Foucault.

Este cuento no solo muestra un mundo lúgubre sino que también a personajes lúgubres ya que todos los asistentes del abogado y que llegan al bufete sufren trastornos neuróticos. 

Si quieres saber más sobre la neurosis puedes ver el video de Freud donde lo explico

Bartleby, el escribiente, desarrolla unos síntomas característicos de la neurastenia: falta de iniciativa y apatía por la vida.

LA DIFERENCIA CON LA SOCIEDAD DISCIPLINARIA HOY

Él representa el sujeto de obediencia sin embargo, todavía no desarrolla los síntomas de la depresión característica de la sociedad de rendimiento de hoy. Como tampoco, ese sentimiento de insuficiencia, inferioridad ni miedo al fracaso. 

Bartleby, ese que escribe y escribe sin ánimo por vivir, todavía no conoce la autoexplotación y la autoagresión posmoderna. No se tiene que estar presionando para constantemente motivarse para ser él mismo.

Como Byung Chul Han explica, a Bartleby no lo enferma el exceso de positividad ni tampoco de posibilidad, por tanto, no conoce el super-agotamiento del Yo que conduce a la violencia neuronal del que hablamos en el primer capítulo dando un depresivo cansancio del Yo. 

BYUNG CHUL HAN CONTRA GIORGIO AGAMBEN

Ahora, nos peleamos con Giorgio Agamben, porque para Byung Chul han, Agamben no entendió bien el cuento de Herman Melville, Bartleby, el escribiente, entonces, Byung Chul Han se lo va a explicar.

Y comienza diciendo que la interpretación ontoteológica que hace Agamben sobre Bartebly, que pasa por alto nada más y nada menos que el aspecto patológico ni tampoco estudió el giro estructural psíquico de la actualidad. Por tanto, Agamben, de entrada fracasa en su interpretación.

Sin embargo, lo que sí estudió Agamben fue qué es la contemporaneidad en su libro Desnudez y te dejo el video por acá por si quieres verlo. 

Bartleby, el escribiente, es una figura sin referencia a sí mismo ni tampoco a otra cosa. Es un personaje que carece de mundo, es un personaje ausente, apático y sin sentido. 

Sin embargo, Agamben, y esto lo critica Byung Chul Han, hace de Bartleby un mensajero de anunciación angelical, tal cual arcángel Gabriel, pero que a fin de cuentas, Bartleby, no afirma ni dice nada de nada.

La existencia de Bartleby, y qué diría Heidegger de esta frase de Byung Chul Han, es un negativo ser para la muerte. 

ENTRA EN ESCENA FRANZ KAFKA EN LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO

La muerte de la que nadie se percata sin duda es un gran alivio para todos.

Al artista del hambre, Franz Kafka, sólo la negatividad de la negación da esa sensación de libertad. Por tanto, el cuento no se abre a la esperanza, mucho menos a una esperanza mesiánica. Porque en un mundo lúgubre moderno y posmoderno, ya no tenemos ni siquiera eso: esperanza.

La muerte de Bartleby nos da la caída precisamente de la última columna del templo. Bartleby, se hunde, se hunde como un barco, un barco que ha naufragado en el océano, no sólo atlántico sino de el océano de la sociedad de rendimiento que a todos nos está tragando y cansando.

Pero, la exclamación, la última exclamación con la que concluye este cuento de Bartleby, el escribiente, es al mismo tiempo acusación y lamento: ¡Oh, Bartleby, oh, Humanidad!

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