Byung Chul Han explica como el amor muere: La agonía del Eros

Byung Chul Han

Byung Chul Han es alemán de origen coreano; y se ha convertido en el ensayista de tendencia merced a textos como La agonía de Eros, que cuenta con una provcadora tesis

Quizás el mejor libro que ha tenido recepción, por ejemplo en España, es La agonía del Eros (Herder editorial); la obra del pensador de la Universidad de las Artes de Berlín Byung-Chul Han.

En ella, el pensador alemán de origen coreano parte de las teorías sobre la forma en que seleccionamos hoy a nuestras parejas descritas por la socióloga Eva Illouzpara; donde apunta de qué manera el amor está conminado por algo más que la libertad sin fin y las enormes posibilidades de elección.

Byung Chul Han y su libro La agonía del Eros

Ya antes, argumenta Illouz, estábamos ligados a nuestro entorno, de forma que el número de partners que podíamos conocer era limitado; hoy existen infinitas posibilidades de elección gracias a internet y esto, entre otros factores, nos ha hecho considerablemente más utilitaristas.

Para Han, el problema va mucho más allá, porque vivimos en una sociedad narcisista; donde la libido sexual se invierte en la propia subjetividad y el mundo se muestra, se positiviza, se presenta, sólo como una proyección de sí.

Esa “erosión del otro” es la que hace que el Eros esté en la sala de Cuidados Intensivos del hospital, por el hecho de que el narcisista no puede localizar nada fuera que sea distinto de sí; y en consecuencia no existe nada que pueda querer.

La mejor prueba de esa erosión del otro está en el porno, que es la antípoda del Eros por el hecho de que aniquila la sexualidad misma.

Bajo este aspecto, afirma Han, es incluso más eficaz que la moral: lo indecente en el porno no es el exceso de sexo, sino allá no hay sexo.

La sexualidad hoy, no está amenazada por aquella razón pura que, desfavorable al placer, evita el sexo por ser algo sucio sino por la pornografía. El porno es la expresión misma del narcisismo de nuestra temporada, que es el correspondiente a una “sociedad del rendimiento” pero vista desde la sexualidad.

nietzsche y wagner

Ya antes, la palabra mágica era “deber”: estábamos constreñidos con lo que teníamos que hacer, obligaciones morales cargadas de prohibiciones; hoy, dice Byung Chul Han, tenemos la obligación de “poder”, esto es, rendir, dar la milla extra, conseguir resultados, llegar más allá.

Esta actitud, que es muy evidente en lo laboral, es asimismo constitutiva de nuestras relaciones cariñosas. Conforme Han, el amor se positiviza hoy como sexualidad, una operación que está sometida a su vez al dictado del rendimiento y donde el cuerpo equivale a una mercancía.

Tenemos que rendir sexualmente hasta satisfacernos al máximo. En ese contexto, el deseo del otro es reemplazado por el infierno de lo igual.

La agonía del Eros: Las causas del desencanto del amor

Insistir en el desempeño no puede más que hacernos caer en la decepción, tan frecuente en la sociedad actual. Para Han, la principal causa del desencanto no es el aumento de las fantasías sino las elevadas esperanzas.

Deseamos rendir, disfrutar al máximo, con lo cual no es extraño que la realidad venga después revestida de un aire decepcionante. Mas eso no guarda relación con la fantasía (“el porno, que en cierta manera lleva al límite la información visual, destruye la fantasía erótica”); sino con la ausencia de  negatividad que nos obliga a salir de esa dinámica repetida.

Solo la aparición del Eros, que es la aparición del otro, rompe con esa labor contable y mecánica. Sólo la existencia del otro no no se instrumentalice, que no sea un instrumento, puede sacarnos de ahí, afirma Han. Los males que aquejan al amor y al Eros no permanecen solo en el terreno de los sentimientos y las experiencias sexuales, sino tienen también su traducción en el ámbito del intelecto.

Según Han, el pensamiento ambicioso, que es el que carece de esa resistencia que introduce la mera existencia del otro, se convierte en repetitivo y aditivo y nos conduce de manera directa cara el final de la teoría.

Han cita a Chris Anderson, jefe de la revista Wired, y su afirmación de que el desarrollo de los datos masivos o bien Big Data hace innecesaria la teoría.

Con la llegada de los datos masivos nos distanciamos de la tradicional búsqueda de la causalidad.

El fin de la teoría: último capítulo de La agonía del Eros

Como humanos hemos sido condicionados para comprender el mundo por medio de los porqués, y a tratar de gestionarlo desde ese conocimiento causal. En un mundo de Big Data actual ya no nos es necesario, sino que podemos actuar a través de algo mucho más útil, como son las relaciones.

De lo que se trata es de medir las distintas variables relacionadas en un fenómeno y poner datos en común. De esa manera, y a través de los mecanismos metódicos digitales, descubriremos qué es lo que pasa aunque no sepamos por qué razón.

Supongamos que podemos medir los datos de los días anteriores de las ciudades que sufrieron un seísmo. Hasta la data, lo que tratábamos de hacer era comprender qué ocurría, buscar una explicación a partir de la cómo entender el fenómeno y prevenir futuras desgracias.

Ahora no: sencillamente debemos cruzar los datos libres, pulsar entrar, y aguardar que la máquina nos ofrezca relaciones. Si hay variables que se repiten en todos los casos, sabremos puesto que algo está ocurriendo si bien no lo comprendamos.

La ciencia de datos no da conocimiento

Ciertas de ellas pueden tener sentido, otras no, pero nos da lo mismo. Si en todas y cada una de las ciudades el gasto energético estaba en un pico alto o bien si era la misma hora del día o si sus alcantarillas estaban llenas, no entraremos a valorar por qué ocurre eso, solo tendremos en cuenta que eso ocurrió cuando se produjo la catástrofe.

Para Han esto es un fallo porque “no hay un pensamiento llevado por los datos. La ciencia positiva, basada en ellos, que se agota con la igualación y la comparación, pone fin a la teoría en modo amplio… La ciencia guiada por los datos no produce obviamente ningún conocimiento o verdad.

Byung Chul Han, explica que lo que nos ofrecen son informaciones, mas eso no supone ningún conocimiento en sí, porque éstas no cambian ni anuncian nada y en consecuencia carecen de consecuencias. Sin embargo, cuando al conocimiento le precede una experiencia puede conmover hondamente lo que ha sido en conjunto y hacer que comience por algo diferente”.

Los datos no nos sacan del “infierno de lo igual”, precisamos de la teoría y del pensamiento para eso.

Te voy a colocar acá abajo el playlist de Byung Chul han del canal acá abajo así como el link para que vayas a Patreon si quisieras ser mi mecenas de contenido. Déjame en los comentarios qué te ha parecido el pensamiento de Jean Baudrillard, de este sociólogo increíble y te espero por supuesto, ¡en el próximo post!

-FIN-

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▷ ¿TERROR a la MUERTE? 💀 Descubre AHORA el libro: MUERTE Y ALTERIDAD [👉 Byung Chul Han]

Muerte y Alteridad de Byung Chul Han aunque se publicó originalmente en el 2012 fue hasta el 2018 que pudimos leerlo en español. Aquí te hago una presentación poco ortodoxa del texto.

¿QUIÉN ES BYUNG CHUL HAN?

Hoy, uno de los grandes referentes de la filosofía alemana es un surcoreano. Aunque su primera profesión fue metalurgia, afortunadamente recapacitó, se mudó de país engañando a sus padres ¡y fue a parar a nada más y nada menos que a Alemania! De Seúl para Berlín hasta ser doctor en filosofía.

estoico significado filosofia
Aprende de la Filosofía Estoica

Hoy, este afamado filósofo sin smartphone da clases, obviamente en lo único que puede trabajar dignamente un filósofo: de profesor, pero no en alguna facultad de filosofía alemana sino en la Universidad de las Artes de Berlín. ¡100 puntos a la transversalidad del conocimiento!

MUERTE Y ALTERIDAD DE BYUNG CHUL HAN [pdf]

Obviamente con este título, Han desarrolla una reflexión metafísica sobre el mayor tabú de Occidente: la muerte, pero no solo la del otro sino la propia también.

Si la gente supiera cómo hacer un pacto con Mefistófeles para durar aunque sea un día más -ya que la muerte nunca es un invitado bienvenido-, firmaría con ese fluído tan particular: la sangre, en cualquier pequeña hoja. ¡Solo bastaría una gotita!

CÓMO ABORDA BYUNG CHUL HAN LA MUERTE

Morior Ergo Sum, Muero, por tanto existo. Obviamente, para morir primero tengo que estar vivo. Pero en la filosofía no se aborda desde esa obviedad, sino desde la reflexión sobre qué es la muerte, qué muere, quién muere, qué sentido tiene la muerte para la existencia.

Y el problema principal es que, todos quieren amar, todos quieren reflexionar sobre el amor y sentirse enamorados, pero nadie, ni tú ni yo, queremos morir.

Pues, la muerte no es algo tan lejano del yo, pero uno, en la angustia de la muerte sabe como si fuese anunciado, que es el final de ese yo.

La muerte no es sólo la posibilidad de la absoluta imposibilidad de mi ser, en escritura de Heidegger, sino además como explica Han, es la imposibilidad de mi poder, pero al mismo tiempo, me resisto a morir.

Por que la muerte es extraña y desconocida para nosotros, siempre, siempre, la vivimos desde el otro. Nadie vivo sabe cómo es esa vaina, aunque nadie puede negar que existe y es verificable. El muerto siempre es otro. En cuanto a mí mismo, la muerte es el final del yo, pero eso, no se vive.

LA COMPASIÓN EN MUERTE Y ALTERIDAD

La única forma de inmortalidad posible es amar. El que ama deja una huella -quién sabe si derridiana- en el otro. El que queda, evoca esa presencia ausente, espectral, del amado. En términos sencillos y poco fúnebres: el que queda recuerda al ser-amado que murió.

Por eso el título de este texto no solo nos evidencia que la reflexión va a ser sobre la muerte, sino también el problema de la otredad, de la alteridad, cuál será el papel del otro en esto de la muerte, de la experiencia del límite del yo. Porque en ese proceso, no importa si eres tú el que mueres o yo el que muero y tú me acompañas, hay una relación entre ambos, hay algo interpersonal, una relación tensa de angustia.

BYUNG CHUL HAN YOUTUBE

Mira AHORA mi video sobre MUERTE Y ALTERIDAD de Byung Chul Han

SERENIDAD

En este texto, Byung Chul Han, hace un recorrido lúcido y muy enriquecedor entre lecturas filosóficas y literarias, donde pone a la muerte no como un evento al que estamos condenados, o como Heidegger no enseña que somos seres hacia la muerte -y por ello la necesidad de una vida auténtica, sino que Han agrega la necesaria afirmación de aceptación con serenidad.

Pasamos constatando la muerte a través de los otros, pero cuando es la mía, es algo absolutamente individual. No se transfiere, no se releva, no se explica.

Solo el silencio queda.

MUERTE Y ALTERIDAD

Obviamente, desde el principio el libro Muerte y Alteridad de Byung Chul Han tiene un espectro heideggereano que recorre el texto y algún que otro guiño derridiano. Sin embargo, cada parte del texto hay como una conversación con algún filósofo.

RESUMEN DE MUERTE Y ALTERIDAD DE BYUNG CHUL HAN POR CAPÍTULOS

En el principio, Hegel, con su famosa dialéctica del esclavo y el amo propuesta en la Fenomenología del espíritu (1807). Posteriormente, la conversa, aunque sigue en Alemania, va a por Kant, por aquello de la (est)ética y la moral y las buenas obras frente a la reflexión de bancarte, -como dicen los argentinos-, o ponerle-huevos -como los mexicanos-, a tu propia muerte.

Obviamente, la tercera conversación sigue en Alemania, porque tenía que profundizar -cronológicamente- sobre la vida auténtica e inauténtica descritas y explicadas por Heidegger en su segundo capítulo. Pero Byung-Chun Han interrumpe a Heidegger para decirle que con Tolstoi en la novela de la muerte de Iván Ilich (1886), encuentra algo que en la filosofía no se toca regularmente: la compasión con la que se cuida a un moribundo. Vuelve otra vez el amor.

AHORA CON LEVINÁS Y CANETTI

Y ya que salimos de Alemania, y conversamos con un ruso, en la tercera parte, Han lo hace con el italiano, Levinás. Ya que, él explica que la muerte del otro es el único acontecimiento del cual no es sueño el sujeto, digamos, el acontecimiento donde el sujeto es des-sujetado, donde solo el amor, Eros, puede mitigar, aunque sea un poco, esa sensación de angustia.

En el cuarto y último capítulo la conversación se ubica con el búlgaro, Canetti. En esa relación interpersonal de la muerte, mi muerte no puede ser como la muerte de otro. Incluso la preocupación por mi muerte no viene fundamentada por la muerte del otro. Sin embargo, lo prioritario es la supervivencia. El poder serlo. Ejercer ese poder. Por ello, la propia muerte es secundaria.

Pero la muerte llegará, a todos, incluyéndote, incluyéndome. Y como en La fábula de los tres hermanos en Los cuentos de Beedle el Bardo, la tendremos que recibir como una vieja amiga que nos esperaba. Y recibir con serenidad el mayor bien y quizás, si es como dicen, llegados al Hades, podríamos conversar con los grandes maestros, ¡incluso con el mismísimo Sócrates!

-FIN-

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